La audaz sensualidad que acompaña a los desfiles capitaneados por Donatella Versace no se vio suavizada ante la entrada del nuevo CEO de la firma, Jonathan Akeroyd, quien se unió a Versace tras dejar la firma británica Alexander McQueen.

Los vestidos, a veces cortos pero en su mayoría largos, perfilaban las curvilíneas siluetas del ejercito de modelos. Los tonos pastel en rosas y lilas dulcificaban los negros y rojos. Los tejidos sedosos actuaban como una segunda piel que en movimiento escapaban de la firmeza de las siluetas. Aberturas en lugares estratégicos como en hombros, muslos y escote otorgaban esa poderosa feminidad que es habitual en las colecciones de Versace.