El Grand Palais se convirtió en el taller de artesanía de la casa Chanel. Karl Lagerfeld traslado su ejercito de artesanos, quienes por primera vez vieron en directo pasear sus creaciones. El káiser no deja nada al azar y es consciente del duro trabajo de su equipo de artesanos, una recompensa que no dejo indiferente al público del desfile, los cuales contemplaron entusiasmados el trabajo detrás de un vestido de Alta Costura de Chanel.

El traje de dos piezas en tweed centra toda su atención en los hombros fruto del equipo de artesanos -el biselado no lleva ningún relleno-. Chaquetas que se alargan cubriendo las caderas; pantalón culottes; botas de ante arrugado visibles en los trajes de día bordados con motivos en forma de flores. Para la noche, las plumas toman el control en el remate de un vestido o apoyando la silueta de los hombros. Sobriedad en estado puro que solo se ve interrumpida en vestidos con escote en V.