No hace mucho os contaba cómo fueron los comienzos entre Antonio y yo hace ya 8 años, pero hoy quería contaros como fue nuestra boda, ya que ayer celebrábamos nuestro tercer aniversario como casados y siempre la recuerdo con mucho cariño y nostalgia. Nos lo pasamos tan bien ese día e incluso preparándola que nos planteamos repetirla cada 5 años si se puede… ¡Así que nos quedan 2 años para la próxima! (Ojalá)

La pedida

Fue el día que hacíamos 4 años juntos. Organizamos una cenita romántica en casa y nos intercambiamos los regalos. Ese año pensaba que “ganaba” yo porque le regalé unos zapatos de Jeffrey Campbell que le encantaban, y que acabaron siendo sus zapatos en la boda. Antonio me sorprendió con una alianza que me dejó sin palabras. (Obviamente no gané.)  Cuando Antonio me pidió que me casara con él, no decidimos fecha. Queríamos tomárnoslo con calma. Eso fue sobre el 30 de julio de 2013. Empezamos a emocionarnos tanto haciendo tableros en Pinterest con ideas de decoración, temáticas, vestidos, detalles… que nos vinimos arriba y acabamos poniendo fecha para antes de un año: el 14 de Junio de 2014. Por cierto, he de aclarar que quizá esta fue la “pedida oficial”, pero yo ya se lo había pedido antes varias veces, aunque siempre me dijo: “Todavía no“.

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El lugar

Elegimos Zahara de los Atunes porque es un enclave que significa mucho para nosotros. Fue el destino de nuestra primera escapada juntos y además, debido a nuestra especial conexión con el mar, queríamos que fuera en la playa, aunque ese detalle lo complicaba todo. Así que al final nos decidimos por una casa en la Playa de los Alemanes, a escasos metros del mar, que tenía una torre de piedra. Parecía un castillo. Y delante, un jardín gigante donde podríamos montar la ceremonia, la fiesta y todo. He de confesar que cuando alquilamos la casa mencionamos algo de “una celebración familiar” como eufemismo para boda, ya que sino, era imposible que te alquilasen nada.  A saber la que habrán liado en anteriores ocasiones para que los propietarios de las casas tengan tanto miedo a las bodas… (jurjurjur)

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La decoración y los detalles

Como Antonio se dedica al mundo del diseño y la moda, lo primero que planteamos fueron los colores que compondrían nuestro día: rosa, dorado y menta. En base a esta combinación de colores desarrollamos todo lo relativo a la decoración y la estética. Y así compusimos nuestro inspiracional o mood panel.

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Antonio y yo siempre hemos sido muy creativos y mañosos, así que la mayoría de los elementos que componían la celebración los hicimos nosotros. Si, parece un poco locura, pero es con lo que más disfrutamos. Una boda muy Do It Yourself. Nos encargamos, junto con la ayuda de nuestros familiares, de hacer los pompones de papel de colores, preparamos y pintamos todas las latas y botellas (de vino, que previamente nos habíamos bebido, todo hay que decirlo. ¡Aquí no se desperdicia nada!) en las que pondríamos las plantas que iban en las mesas y que todos los invitados se llevaron como recuerdo,… hasta hicimos el cake top. Si algo teníamos claro era que no queríamos una boda convencional, así que todo era especial y original. Por ejemplo, como no queríamos a los típicos muñecos de boda hicimos un par de pajaritos la mar de monos. Antonio diseñó también toda la señalética de la boda y montamos los kits de resaca y las bolsitas de regalos para los invitados, en las que metimos unas galletas preciosas con el mar y unas chanclas dibujadas, una botella de tequila por eso de que tengo sangre mexicana, y un abanico que creo que fue lo mejor que podíamos haber regalado ese día… ¡Hizo un calor!

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Las invitaciones

Pero lo que más tiempo nos llevó y más nos gustó hacer fueron las invitaciones. Las hicimos a mano. Antonio se encargó del diseño y de aplicar unas trazas de acuarela sobre el papel impreso. Además, hicimos pequeños sobres en los que incluimos un poco de arena de la playa en la que nos íbamos a casar, así como un trozo de tela de mi vestido, el inspiracional y una foto de nuestra sesión de pre-boda. que también nos hicimos nosotros mismos. El toque tecnológico lo puse yo proponiendo el hashtag #AyM2014 para así tener todas las fotos de las redes sociales en un mismo sitio.

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Mi vestido

Creo que puedo decir que tengo el tablero de Pinterest con ideas de vestidos de novia más amplio y variado del planeta… ¡Me gustaban todos! Tenía demasiadas ideas y me gustaban mil formas diferentes, pero solo podía elegir una. O al menos una por cada vez que me casase… Al principio visité algunos ateliers que me lo diseñaban desde cero, pero no acababa de convencerme la idea, sobre todo porque cuestan una pasta y sí, se supone que te casas una vez en la vida y que tu vestido de novia tiene que ser único y bla, bla, bla.. pero no soy capaz de pagar 3.000€ por un vestido que me voy a poner una vez… ¡Me negaba! Así que cuando me había probado ya en varias de las tiendas de novias más conocidas, desesperada, acabé yendo a una venta de muestrarios de pasarela de Pronovias. Eran modelos que se habían diseñado para una pasarela interna de la empresa y que habían sido descartados, por lo que no se habían producido ni fabricado más tallas. Así que fui sin ninguna esperanza. Lo que andaba buscando era un vestido de corte griego o romano, sin mucho volumen y con un escote bonito. Pero lo más importante era que tuviera la espalda al descubierto. Era el 18 de enero y empezaba a agobiarme con que no tenía vestido. Acudí a la tienda con mi prima Zaida y después de probarme varios encontré uno que se acercaba bastante a lo que andaba buscando. Tenía que hacerle algunos retoques, pero parecía que lo había encontrado. Decidí ponerme en manos de una modista que cosía para Pronovias y que me recomendaron en la misma tienda y fue lo peor que hice. Le pedí que me bajase la espalda hasta donde se pudiese y se pasó. El vestido se me caía hacia adelante y se me resbalaban las tirantas. De esto me di cuenta un par de semanas antes de la boda, claro. ¡Por poco colapso! Gracias a Toñi y sus manitas de oro, conseguimos arreglarlo con un cruzado de tiras que decoramos con unas hojitas doradas. Ya no se me caía y la espalda quedó preciosa. ¡Menos mal!

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El tocado del pelo también lo hicimos nosotros. Digo nosotros porque Antonio me ayudó. Es lo único, junto con los zapatos, que le dejé ver de mi vestido, antes de la boda. Aunque si por él fuera, me habría ayudado hasta con la ropa interior… La diadema la compré en Zara y le añadimos las florecitas de papel para darle un toque un poco más silvestre. Los pendientes que llevaba eran de mi abuela y eran los mismos que llevó mi madre el día de su boda. Y el ramo… ¡me encantaba mi ramo! Con rosas, suculentas, algunas flores silvestres…

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Y a los pies, unos preciosos Louboutin en color menta. Aunque es verdad que estos zapatos los disfruté más en la boda civil, ya que andar con ellos por el cesped era un poco complicado y yo quería estar cómoda ante todo. Así que fui hasta el “altar” descalza y fue allí donde Antonio se encargó de calzarme como si fuera la mismísima Cenicienta, jejeje.

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El novio

¿Qué decir del novio? pues que no podía ir más guapo. Vestido con traje de García Madrid en un conjunto de pantalón azul con lunares blancos y chaqueta blanca. La pajarita y el pochette eran de Dsquared2 y los zapatos, mi regalo de aniversario, los Jeffrey Campbell de cuero marrones. ¡Me lo como! Amy también sale en la foto porque tenía que estar en todo el meollo.

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La ceremonia

Lo que peor recuerdo de aquel día, y creo que lo comparto con todos los invitados, fue el calor que hizo. Pizca más o menos el que está haciendo estos días… A pesar de eso, fue un día increíble. La ceremonia fue oficiada por nuestro amigo Rubén que la hizo muy amena y divertida. Escuchamos preciosos discursos de algunos de nuestros familiares y terminamos la ceremonia con un selfie. Fue divertidísimo.
Para abrir el baile elegimos la canción de Zenet titulada “soñar contigo”. Yo hice un intento frustrado de tango pero mis dotes de baile brillan por su ausencia así que rectifico lo que dije antes: lo que peor recuerdo fue la vergüenza que sentí al principio del baile. Luego me sumergí en los ojos de Antonio, me dejé llevar y nos quedamos solos él y yo. El resto del mundo desapareció. Ains…
Después de mucho comer, muchísimo más beber y mucho baile, cuando cayó la noche, volamos lámparas libanesas. Cada una llevaba un deseo… ¡Espero que se hayan cumplido todos! El mío sí que se cumplió… #BabyMia.

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Creo que esta foto representa bastante bien lo genial que me lo pasé ese día…

Y para redondear, tenemos este vídeo que nos grabó y editó nuestro amigo Fran que es un artista y consiguió reflejar en a penas 4 minutos, la esencia de un día que ha quedado grabado en nuestra mente y nuestros corazones para siempre. No me canso de dar las gracias a todos los que lo hicieron posible y quería dedicarles este post a todos. ¡GRACIAS! Pero sobre todo gracias a Antonio por hacerlo posible y por hacerlo tan especial y tan nuestro. Ojalá podamos repetirla en 2 años como nos hemos propuesto… ¡Feliz, feliz, feliz Aniversario mi amor!