El prestigioso barrio de Ginza, en el corazón de Tokio, es la localización para la nueva apertura de la Maison, La  boutique japonesa cuenta con cinco plantas en un edificio construido por Yoshio Taniguchi, famoso por rediseñar el MoMA de Nueva York. El arquitecto ha diseñado para Dior una fachada única, que evoca una interacción tonal de velas blancas, estructuradas con líneas horizontales y marcadas por cuatro grandes ventanales al nivel de la calle.

En el interior, Peter Marino, el arquitecto estrella de las boutiques de Dior en el mundo, ha creado una atmósfera contemporánea dominada por tonos blancos que se integra de manera impecable con el moderno mobiliario. Al entrar en la tienda encontramos productos de piel de la Maison, presentados en un alto atrio de siete metros de alto junto con accesorios, joyas y relojería.

Una planta de piedra caliza belga y cabujones negros delinean largas alfombras que conducen hasta la primera planta, donde el calzado se exhibe en un espacio decorado por un muro con ilustraciones de Tarick Kiswanson. El resto de plantas albergan las colecciones de Prêt-à-porter de mujer, la línea de Dior Maison, Dior Homme y una sala VIP. En la tercera planta se encuentra el Dior café, por Pierre Hermé, que invita a tomarse un delicioso descanso con postres exclusivos creados por el famoso patissier-chocolatier.

La Tierra del Sol Naciente fue una importante fuente de inspiración para Christian Dior. “Grandes paneles pintados al estilo de las pinturas japonesas decoraban la escalera hasta el techo. Estas interpretaciones de Outamaro y Hokusai fueron para mí la Capilla Sixtina. Solía pasarme las horas simplemente contemplándolas”, recalcaba Christian Dior en sus memorias describiendo el sótano de su casa familiar colgado de los acantilados de Granville, en Normandía. Sus extensas observaciones de la infancia propiciaron un gran interés por las sedas bordadas. Esta evocación a Japón aparecía regularmente en sus colecciones, como la de 1953, en la que creó un atardecer denominado “Jardín japonés”, cuyos tejidos rosas aparecían estampados con racimos de la flor cerezo. En 1959, la Maison de Dior fue elegida por la Emperatriz Michiko para crear tres vestidos para su boda civil. Hoy, eligiendo Ginza como la localización para su nueva boutique, la Maisonescribe un nuevo capítulo en la historia que le une a Japón, con su primera dirección en el país en el que hizo una apertura en 1998, en este mismo vecindario.

Photos | ©Daici Aino