Ilusionados, muy ilusionados, llegamos al primer gran evento de moda del primer semestre de 2015, la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. Periodistas, bloggers, famosos y una multitud de asistentes llenaban el cibelespacio. Música, luz y mucha moda nos hizo vibrar desde primera hora de la mañana.

Numerosos espacios llenaban el Pabellón 14 de Ifema: nos volvimos locos con el stand de Hola, con photocall y regalo incluido. Tomamos un chocolate caliente con caramelo cortesía de Kaiku,LOréal (con espejos, luces y mucho rosa) nos ponía guapos para el front row.

Después del desfile nos dirigimos al Kissing Room, esa zona VIP donde periodistas y personalidades entablan conversaciones de lo más animadas, con presencia de Gvine, que nos entonaba a base de agua con misterio.

Pero no todo era disfrutar de los obsequios corporativos, queríamos vivir y disfrutar de la moda. El último día de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid tuvo lo mejor de la nueva savia de diseñadores, un mundo de creación materializado en las propuestas de EGO, la sección para talentos nacientes.

Desde 2006 este espacio ofrece a los diseñadores emergentes la posibilidad de darse visibilidad y, desde 2013, premia a uno de ellos con el «Mercedes Benz Fashion Talent», galardón que permite al diseñador desfilar en una de las pasarelas internacionales patrocinadas por la marca.

Y en esta ocasión se llevó el gato al agua María Clé Leal con «Frágil». Con su propuesta quería mostrar vulnerabilidad a través de una escena llena de dramatismo que abrió el desfile con una bailarina que se movía al ritmo de miles de cristales rompiéndose, transmitiendo así la emoción y erizándonos el vello.

La sensación después de esta grata experiencia se resume con una palabra: IMPACIENCIA. Impaciencia de que llegue el próximo septiembre para volver a disfrutar de la moda de nuestro país.