LUKE Leandro Cano presentó su colección primavera-verano 2017, titulada ‘Amarás la Noche‘. Junto con Camino FW 2015-16 y Mi Primer Verano SS 2016 forman una trilogía. Aunque esta nueva colección cronológicamente es la última en presentarse, cuenta el origen de la historia, en la que se narra la noche en la que comienza un camino que te lleva a tu primer verano.

Un trabajo minucioso en el patronaje logra una perfecta unión entre simplicidad y técnica, aunando los dos conceptos, sello de identidad del diseñador: tradición y modernidad. Una silueta amplia de líneas lánguidas y desestructuradas que contrastan con cortes geométricos, llenos de técnicas tradicionales y reminiscencias de artesanía. Diferentes estampados dan coherencia a la paleta de color y nos cuentan el universo conceptual de la colección.

La paleta de color responde a ese rencuentro, esa nueva vida, a ese volver que inspira una colección de colores limpios, en los que la pureza del blanco y el gris como nota de fondo de toda la colección se funden con amarillos, el rojo anaranjado de las amapolas e intensos verdes. Siendo fiel a los valores de la marca, los materiales continúan en la estela de calidad y naturalidad de los mismos. La colección realizada en su mayoría en algodón, en popelines, gabardina, crochet de hilo, no olvida materiales insignia de la casa como el cuero, la organza o el tul. Tejidos livianos nos adentran en un verano fresco y romántico de un volver a los orígenes.

«Es tiempo de festejo y baile, jolgorio y verbena. Un tiempo de recuentro y volver, de miradas nostálgicas que recorren calles de paredes blancas, blancas como el corazón abandonado que un año más traigo repleto de soledad, carente de rojo, rojo que salpica un paisaje lleno de amapolas con el que yo soñaba, y él soñaba conmigo. Unas amapolas a las que intento no mirar cuando paso, pues no quiero que las flores sepan lo que la vida me está diciendo.

Huyo del sol y espero con angustia que caiga la noche, donde las luces, los olores, la música y los bailes, me esconden por unas horas de un mundo que se empeña en hacerme amar el daño. Un daño para el que encuentro cura en medio de ese jaleo cuando tu mirada me cuenta que el tiempo ha pasado, que tú no me recuerdas y yo te he olvidado. Y llega un miedo que me seca la boca, una boca que se sacia con la tuya queriendo volver a sentir eso que se siente cuando haces las cosas por vez primera.

La noche me guardó un secreto desnudo al alba, y entre sabanas me despierto, acaricio mi entusiasmo y vuelo alto, recorriendo un camino en el que entendiendo que llega mi primer verano, un verano que me susurra: amarás la noche, odiarás la aurora.»