Llevo varios días con muchos cambios de humor. Algunos lo achacan a las semanas grises que estamos viviendo; a una supuesta astenia otoñal que produce apatía por la vida en general, y muy pocas ganas de hacer absolutamente nada. Con lo positivo que soy yo… ¡Ay! Quién mesa visto y quién me ve.

Pues buscando la raíz de esta apatía generalizada y el malhumor mañanero -que luego me dura hasta la noche-, y claro está, tras los hechos acontecidos en los últimos meses de mi vida personal-laboral, me he dado cuenta de que en la vida existe demasiada gente tóxica. Personas parásito que se alimentan de la energía y buen rollo de los demás, te roban todo tu positivismo y te dejan un malhumor tan maligno y penetrante… como un veneno que al principio solo pica y luego te hunde la vida. Tengo demasiada gente de este tipo a mi alrededor. Personas que sólo viven para hacer daño -y probablemente sin pretenderlo-, aprovecharse de todo lo que pueden y odiar sin medida todo lo que haces.

Por eso, he decidido hacer una pequeña guía contra esa gente tóxica, para que puedas detectarlos y evitarlos. Quizás sea bueno hacernos con un talismán al más puro estilo bruja avería. O quizás baste con echarles sal en los ojos… Esto no lo tengo decidido. He aquí la lista negra:

Los false-friends

Son aquellos que se disfrazan de súper amigos y luego ZAS! Probablemente no los veas venir, tienen mucho carisma, ríen a carcajada limpia todo lo que dices, alaban tu belleza, adoran tu trabajo, todo en ti es ideal… Hasta que se les cruza un cable con otro y descubres el pastel: no todo es oro lo que reluce. Te das cuenta cómo te han utilizado, cuánto te han mentido y como ha aprovechado la situación. Cuando no les sirves, tan pronto como llegaron, se van. Y es que ya lo dice el refrán: ‘Quien llega sin ser llamado, se marcha sin ser echado‘.

Los monotema

Seguro que conoces a muchos. Son los que sólo hablan de una misma cosa: trabajo, pareja o hijos. No son capaces de mantener una conversación distendida, sin recurrir a cuánto han crecido sus hijos, lo inútil que es su marido o lo poco que le pagan. Da igual por donde vaya la conversación. Son expertos en dar giros completos y, sin que te des cuenta, estás escuchando un soporífero monólogo sobre un trabajo de pacotilla que te importa un bledo. Lo único que provoca en ti son ganas de practicar el harakiri contigo mismo y huir.

Los sin alma

Estos son mis favoritos –modo irónico ON-. Son seres que deambulan por la vida sin un porqué, sin una razón y, por supuesto, sin motivación. Parece que sobreviven a duras penas, entre sollozos, caras largas y poca energía. En cuanto te ven entrar por la puerta, tu luz les ciega y se adhieren a ti como una lapa a una roca. Necesitan tu motivación, y te la roban sin escrúpulo alguno, hasta dejarte sin aliento y sin alma. Suelen ser bastante pálidos -por aquello de no tener vida y tal…- y jamás propondrán un plan para hacer. Se ‘amoldan’ a lo que tú propongas, total, si lo único que quieren es robarte las ganitas de vivir.

Los parásitos ninja

Este espécimen es un auténtico experto en dejarte vacío como una nevera a final de mes, rápido e indoloro. Como si fueran ninjas, se cuelan en tu vida sin hacer ruido, no los ves pero ahí están, observando. Cuando menos lo esperas, ZAS! Te atacan por la espalda y te dejan sin esperanzas, sin ganas, sin vida. Estás muerto. Ellos se llevan toda tu energía, y cuando se les agote, buscan de nuevo. Son vampiros energéticos, pero se mueven rápido. Como no es fácil de identificar a estos individuos, es difícil librarse de ellos. Pero una vez atacan, ya entiendes el por qué de muchas cosas.

Los madaf*ckers

Chungos y directos. Los más malotes de la lista son como ex-presidiarios en combate: atacan de frente, sabes cómo son de chungos, los ves venir. Siempre guardan un as bajo la manga, que usarán sin compasión para desgarrar hasta el más mínimo resquicio de luz y buena vibra que tengas. Siempre dicen lo que piensan, y en voz baja rezas para que nunca te toque a ti. Elimínalos de tu vida YA.

Los haters

¡Ay! Maravilloso mundo digital. Los haters se han hecho famosos por poblar las redes de comentarios negativos, pero en realidad han existido desde tiempos inmemoriales. Todos tenemos un amigo que simplemente odia todo. Les cae mal todo el mundo, todo les parece algo absurdo, todo es mal. Odian por encima de sus posibilidades, odian lo que no conocen, lo que envidian, odian a su familia, a sus amigos. ¿Su trabajo? –Uf, que sopor. ¿Sus amigos? –Me aburren. ¿Su vida? –Mejor ni te cuento. ¿Facebook? –Una paletada. ¿Instagram? –Paso de enseñar mi vida, no tengo tanto ego -aunque en el fondo se mueren por un like-. ¿La moda? –No quiero perder mi tiempo comprando ropa. Y así hasta un eterno infinito. Este espécimen tampoco hace mucho daño de primeras. A veces, es hasta divertido. Pero de buena tinta sé que a la larga, minan tu sistema y acaban por contagiarte. Mejor tenerlos lejos, y que se odien entre ellos.

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Espero que este listado os sirva para llenar de luz vuestra vida y volver a sonreír. Que aunque sea otoño, se puede seguir viviendo y es una estación perfecta para dar largos paseos entre la hojarasca, leer un libro tomando un rico café, o simplemente disfrutar del fin de semana con la gente que quieres. Como dice Aless Gibaja, ‘fuera gente tóxica‘. Y de un plumazo, el sol vuelve a salir.