El post de hoy iba a ser una hoja en blanco. Lo tenía todo tan claro que no había pensado un plan B. Esta vez no tenía nada que escribir y mira que la semana ha estado entretenida. Lo de que hubieras pinchado en la noticia y al entrar la página estuviera vacía hubiera sido gracioso pero no me podía jugar que me odiarais. Precisamente me he propuesto escribir sobre eso mismo, el porqué odiamos y amamos los contenidos de nuestro timeline. El caso es que me he puesto tan profundo que este post bien podría ser la introducción de un libro para emprendedores.

Las revistas en formato digital se han multiplicado con el paso de los años convirtiendo las sugerencias de nuestro Facebook en un catálogo de AVON. Al principio nadie apostaba por este tipo de formato, nadie lo veía practico ni rentable por muy raro que pueda parecernos hoy en día. Pero del amor al odio hay un paso y ahora el mercado está saturado. Somos muchos y hay que currárselo para conseguir hacerse un hueco. Está todo inventado pero hay mil maneras de reinterpretar las cosas y esto es innegociable.

La clave está en creer en lo que haces, hay que ser muy romántico para no desistir, las publicaciones supervivientes son las más constantes. Nadie te garantiza el éxito pero cuidar al detalle todo lo que haces al menos te pondrá en el buen camino. El principio es duro porque nadie te tomará en serio, empezar de cero implica tener todas las puertas cerradas y no será cómodo ver como se cierran un par de ellas en tus narices. 

Después de haberte recorrido medio planeta y parte de la galaxia alguna puerta se acabará abriendo. En el peor de los casos te recibirá alguien haciendo uso de un collarín invisible. Un fenómeno que he llamado la ley natural de las frustaciones, no es que te miren por encima del hombro, sino que a ellos también se lo pusieron difícil en su día y hoy lo pagan contigo. Luego vendrán los “no eres lo que estamos buscando” y… por último y más importante, aquellos que apostaran por ti con todas las consecuencias. Porque están igual de locos que tu, porque le has contagiado la ilusión, por lo que quiera que sea que hayas hecho.

La máquina se pondrá en funcionamiento e irás conociendo a mucha gente a lo largo del camino.Si uno de tus objetivos es agradar a todo el mundo estás muerto, da media vuelta y ríndete… ¡es imposible! La ventaja de gustar a la gente por ser tal como eres es una de las mejores cosas que te pueden pasar. No te costará continuar con tu trabajo y tampoco lo será improvisar en caso de que algo no salga como estaba previsto. No te obsesiones por los me gusta efímeros. Hoy en día se lleva el aquí y ahora, pero las buenos platos se cocinan a fuego lento y las mejores trayectorias se construyen con mucho tiempo.

Si le echas muchas ganas habrá un momento en que crees una base de seguidores interesados en aquello que produces, gente que de forma desinteresada se topará con tu trabajo y empezará a seguirlo. El consumidor, aquel que invierte su tiempo en disfrutar lo que has creado, aquel que se convierte en jurado y decide que te quiere en su equipo y… ¡CHAS! El momento en que tu química con su piel se hacen carga positiva. Un pulgar hacia arriba. Un corazoncito. Un like. Un follower nuevo. Así porque si y así sin mas. El reconocimiento será una consecuencia de todo el esfuerzo invertido pero nunca un objetivo. 

Lo primero es lo primero…¡HORA DE TRABAJAR DURO!

Imagen: Alfonso Casas.