Cualquiera que conozca mínimamente la personalidad canina, sabe que una de las peores cosas que les podemos hacer a nuestros amigos del alma es hacerles pasar por el mal trago de ponerse el odiado collar isabelino, más coloquialmente conocido como cono de la vergüenza. Estoy segura de que este trozo de plástico protagoniza el 90% de las pesadillas de nuestros colegas peludos.  Yo, por ejemplo, que he tenido la suerte de compartir mi vida con cuatro “peludhijos”, se lo he tenido que colocar a tres de ellos, siendo la hazaña todo un show y lo curioso fue que las reacciones fueron completamente en consonancia con el carácter de cada uno. El faldero no se movió del sitio en tres horas; la más cabezota intentó deshacerse de él a base de golpes con las paredes y la más resignada se desesperaba porque no le llegaba la cabeza al comedero. Así que cuando encontré el trabajo del fotógrafo del que os hablo a continuación, no he podido resistirme a dedicarle un post.

El fotógrafo canino Ty Foster, como buen entendedor de la psicología perruna que es, ha sabido ver el potencial de las reacciones de nuestros perros y ha hecho una serie, que en mi opinión, no tiene desperdicio: Inside the plastic prison. A lo largo de esta divertida colección, nos encontramos con todo tipo de estampas: resignación, frustración, agobio o desesperación, son algunas de las reacciones que Foster ha sabido captar a la perfección. No sé vosotros, pero yo no me canso de verlas.

P.D. Si,  como yo, sois unos locos de los perros, no os podéis perder su web. Para pasarse las horas con una sonrisa en la cara, vaya.