Más allá de un simple complemento de moda, el sombrero blanco tiene mucho significado, algo que no se percibe a simple vista: pertenecer a la élite de los buenos.

Últimamente he estado meditando mucho, analizando el mundo que me rodea, intentando comprender lo que es bueno y lo que es malo, y he llegado a una conclusión: sólo unos pocos -y me meto en el saco- realmente buscamos hacer cosas buenas, ayudar a los demás e intentar conseguir nuestras metas sin pisar a nadie. Sólo unos pocos podemos usar sombrero blanco.

Ya lo comentan en la serie #Scandal, el sombrero blanco es un símbolo de victoria, pero una victoria limpia, impoluta, inmaculada y sin más beneficio que el del prójimo. Usar sombrero blanco te define como luchador, un experto en magia blanca que hace posible lo imposible, usando sus propios medios y evitando al máximo los daños colaterales. A pesar de que me rodee una manera de sombreros oscuros, donde gente trepa intenta destacar pisando al que tiene al lado y olvidando de donde vienen y de quién han aprendido, me gusta pensar que soy de esos pocos que lucen sombrero blanco, que de verdad ayudan a las personas y que de verdad voy de frente. No siempre acierto, me equivoco como el que más, pero intento enmendar mis errores y aprender de ellos. Es la única forma de seguir avanzando y jugar limpio.