El día que nace un bebé es un hito histórico en la vida de una familia, y todo el mundo quiere ir a conocerlo, desde el minuto uno, por encima de todas las cosas. Pero hay que tener una serie de detalles en cuenta antes de plantarte en el hospital o en casa de la recién estrenada familia.

En primer lugar, ¡pregunta! No te presentes sin avisar porque a lo mejor no nos apetece ver a nadie. Llámame “saboría“, pero acabo de sacar de mi cuerpo un ser vivo de casi 3 kilos que me ha costado más de 18 horas de empujones y dolores. Como ya conté en otro post, el postparto es algo no demasiado agradable y bastante incómodo, algo que no disfrutas y menos aún si tienes que estar preocupada porque tienes visita. De hecho, no pasa nada por conocer al bebé cuando hayan pasado unos días, (unas semanas)… seguro que no te tendrá en cuenta cuando sea mayor que no fueras de las 10 primeras personas en conocerle. Y si te esperas a que estemos en casa, mejor. El hospital es eso, un hospital. Y estamos cansados, asustados, eufóricos, de todo… déjanos descansar. 

Una vez que la familia ya está habituada en casa, pregunta si les apetece recibir visita y a qué hora. A lo mejor te toca ver al bebé dormido ya que los primeros meses duermen todo el rato, pero seguro que es cuando los papás estamos más tranquilos y relajados para recibirte, y así poder disfrutar de tu compañía. Aunque solo te interese ver al bebé, disimula un poco, que los padres también tenemos sentimientos…

No llames al timbre. Manda un mensaje antes y te abriremos la puerta igual. Si llamas y lo despiertas después de horas intentando dormirlo puede que te caigan un par de males de ojo y “maldisiones gitanas” como poco…

¡No vayas con las manos vacías! Y con esto no me refiero a que lleves un regalo. Eso es de las cosas que menos se valoran en estos momentos. Ve con un tupper por delante, o pregunta si necesitamos que compres huevos, que se han acabado, o si puedes ayudar poniendo una lavadora o recogiendo el lavavajillas… ¡eso sí es un regalo! O simplemente quédate unos minutos con el bebé para que sus padres podamos yo que se… cag… digo despejarnos.
Y por supuesto no tengas en cuenta el desorden de la casa, eso ha pasado a un plano estratosférico.

No hables demasiado alto. El hogar es un espacio de paz y tranquilidad. No transmitas estrés al bebé y mucho menos a sus padres, ¡gracias! Y baja el volumen de tu móvil. 

Si tu visita coincide con una toma, respeta la intimidad de la lactancia. Es un momento de conexión madre-hijo muy importante en el que ambos estamos aprendiendo a hacer algo que viene sin libro de instrucciones. Que te estén observando no ayuda mucho, y si además están comentando o criticando, ya ni te cuento…

Recuerda plantearte la visita solo si estás sano. Parece obvio pero si notas que estás un poco resfriado o que puede que tengas un virus o lo que sea, quédate en tu casa.

Evita hacer comparaciones con otros bebés, otras madres, otros partos… ¿crees que me importa? Pues no. Y por supuesto, me interesa un pimiento la opinión que tengas de cómo ha quedado mi físico después del parto. Estoy divina y feliz, que es lo que importa.

Antes de hacerle una foto al bebé, pregunta a sus padres. Es posible que no nos perezca que haya fotos de nuestro recién nacido pasando de móvil en móvil a través de whatsapp. Puede llegar a ser un poco ilegal incluso. Y por supuesto no hagas fotos con flash. A los ojos del bebé aún les falta un puntito al microondas. Una luz tan potente como la del flash, incluso la de los teléfonos móviles actuales, puede destrozarles la retina.

No te quedes mucho tiempo. Una visita rápida, de como mucho una hora será suficiente. Es preferible varías visitas cortas que una larga, pero no seas tampoco cansino. Aunque es una triste realidad que todas las visitas se acumulan en las primeras semanas de vida del bebé y luego ya casi nadie se acuerda de ti. Los que vuelven a llamar para ver cómo estamos y si necesitamos algo pasados unos meses, son personas adorables de verdad.

Y a la hora de coger al bebé… espera que sus padres te lo ofrezcamos. A lo mejor no nos apetece que esté en brazos ajenos o que se juegue a la patata caliente con el bebé. Ha costado mucho trabajo hacerlo y digamos que se le tiene cierto apego. Además, no tienes ni idea de las decisiones que hemos tomado sobre cómo gestionarlo (a lo mejor ni nosotros mismos lo sabemos aún).

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Y si tienes la suerte de que no tenemos problema en que lo cojas… ¡¡Lávate las manos!! No es que dudemos de tu higiene, que seguro que es impecable, pero vienes de la calle de tocar el volante del coche, una barandilla o lo que sea… recuerda que el bebé ahora mismo es una esponja sin apenas defensas, por lo que puede afectarle cualquier cosa mucho peor que a nosotros.

Tampoco vale eso de cogerlo un rato, pasarlo de brazo en brazo y cuando ya estéis hartos, y se ponga a llorar, dárselo a su madre. ¡Ala! Ahí tienes tu regalito que para eso lo has parido, ahora que llora ya no lo quiero…

¡No le toques las manos a un bebé! Es algo instintivo… todo el mundo va directo a cogerles las manos ¿por qué zeñó? Con la de mieeeerda que tienes en las manos, le tocas lo que siempre tiene metido en la boca. ¿Por que no le metes la suela del zapato en la boca ya que estás?
Y para colmo esto lo hace gente que acaba de fumar incluso. ¿Pero qué leches te pasa? La nicotina se queda impregnada en la piel y se traspasa… vale que esto no va a hacer que mi hija acabe en proyecto hombre pero… y quien dice tocar, dice besar. Ni manos, ni pies, ni cara… dale besos en la cabeza en todo caso. Sé que es difícil resistirse. pero al menos inténtalo.

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No te maquilles y te pongas perfume como para una fiesta. Vas a conocer a un bebé no hacerte fotos para la portada del Hola. El perfume fuerte puede destrozar su pituitaria. Y el maquillaje o la barra de labios es puro químico. Recuerda que estás en contacto con una piel virgen, que aún no se ha enfrentado a nada. Tampoco dejes que su boquita roce tu ropa o complementos que lleves. 

Si nadie te pide consejo, ¿pa qué lo das? Somos padres novatos y tenemos mucho que aprender pero no de los demás. Cada persona (abuelas, madres, tías, suegras, todo el mundo…) “ha sido mejor madre que tú” pero nadie va a saber mejor que tú qué es lo que necesita tu hijo. Y si tenemos dudas, pues preguntaremos y la gente nos podréis dar consejos y opiniones. Pero luego, si decidimos no hacer lo que nos has dicho, ¡te callas! Los consejos están para eso, para cogerlos si te interesan o lo crees conveniente. No es una verdad absoluta. Relájate, que aunque no hagamos lo que nos has dicho, sobreviviremos.

Del mismo modo, no juzgues las decisiones que hemos tomado en cuanto a la gestión del bebé (ni en cuanto a nada, vamos). Es probable que estemos equivocados pero déjanos que nos demos cuenta por nosotros mismos.

Y por supuesto, si te digo que no nos apetece ver a nadie, no te lo tomes a mal. Es simplemente eso, que no nos apetece más que estar los tres juntos disfrutando de unos instantes que no volverán jamás.
Pero gracias por preguntar.

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