El motivo de la Met Gala este año era toda una odisea, y es que la fiesta inaugural de la exposición Manus x Machina en el Museo Metropolitan de Nueva York rendía homenaje a la relación entre moda y tecnología. Acertar con este concepto dependía de lo que cada invitado interpretase por tecnología-moda. Ahora bien, si hay aciertos como los brazos biónicos que lucía Zayn Malik siguiendo la estética futurista, el traje de fibra óptica de Zac Posen para la protagonista de ‘Homeland’ Claire Danes, o el caso de la modelo Karolina Kurkova y su vestido de Marchesa que mezclaba una estética romántica con detalles futuristas (la casa que codicien Georgina Chapman y Keren Craig contactó con un aliado acorde a la temática de este año, IBM Watson, la división de inteligencia artificial del gigante informático), incluso pareció acertar la cantante Taylor Swift con su impecable Louis Vuitton. También es cierto que hubo invitadas no muy acordes con el eje central de este evento, es el caso de Rosie Huntington y su vestido blanco que poco tenía que ver con el combo moda y tecnología; Sarah Jessica Parker cuyo look, en otras galas perfectamente interpretado, no parecía conectar con la filosofía Manus x Machina de la gala. Quien si ha sido alabada por su interpretación del concepto central de la gala fue Miuccia Prada vestida en chándal, eso sí en su versión deluxe. Quizás por que la temática de la fiesta se centraba en las revoluciones tecnológicas tanto en tejidos, forma y confección, y nada como la ropa deportiva para unir estos tres conceptos.