Elegancia, sofisticación, erotismo, pesimismo, duelo, severidad, nocturnidad… Muchas son las connotaciones que se le puede otorgar al color más oscuro de la paleta cromática. El negro es y será una posesión obligatoria en el guardarropa femenino. Desde que Gabrielle Chanel creará el icónico LBD (Little Black Dress) hasta que la actriz Audrey Hepburn quedará filmada para la posteridad  con un vestido negro de Hubert de Givenchy frente al escaparate de la joyería Tiffany’s, el vestido negro forma parte de nuestro imaginario colectivo. Una prenda versátil e inmortal donde las haya y que todos los diseñadores han querido reinterpretar.

 

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Tras otras colecciones más coloristas y enérgicas, en esta ocasión, Nihil Obstat se centra en el negro para dar rienda suelta a su destreza en la técnica, la confección y la utilización de materiales nobles. Un sinfín de conocimientos técnicos forjados durante años que se demuestra en la primera colección en solitario de Armiche Rodríguez para Nihil Obstat. Para la temporada Otoño/Invierno 2015/2016, nace y se concibe entorno al negro. Alejado de una concepción pesimista de este color, Armiche Rodríguez ha querido ver en él un símbolo de evolución. Según la tribu de los masái, el negro se atribuye a cambios de estación y por lo tanto a época de bonanza. El vestido negro se renueva bajo la influencia de grandes astros de la moda. Coco Chanel, Hubert de Givenchy, Pertegaz… 20 piezas únicas y diferentes modeladas sobre maniquí, y desarrolladas técnicamente con cortes orgánicos recordando la forma del cuerpo humano. Mohair, lana virgen, crep de seda, crep de lana, saten de seda y lana, jackards, tul de algodón… Todo en negro y blanco para alcanzar el cénit de la elegancia.