¡Por fin! Nuestro retoño ya tiene sexo, nombre y cara.

A pesar de que nunca hemos sido muy partidarios de las ecografías 4D porque nos dan más miedo que otra cosa (lo que se ve parece más un muñeco de barro que un bebé), como llevábamos mucho tiempo sin ver a nuestro retoño nos animamos y buscamos por plataformas de descuentos algún sitio que nos permitiera además grabar la sesión y no fuera muy caro. Para no caer en el mismo error que la primera vez que ya os conté en este post, consultamos varias opciones, llamamos y nos aseguramos. Nuestra elección final fue el centro que hay en la octava planta de El Corte inglés de Callao, Caduceo Salud. El trato fue insuperable. Fuimos una primera vez y con la eco 2D nos explicaron y enseñaron muchas cosas, como por ejemplo el corazón, que se podía ver perfectamente como bombeaba la sangre; sus pies, manos… pero por la posición en la que estaba, fue imposible verle la cara. Aunque no hubo problema porque nos dio cita para volver a intentarlo un par de semanas después y ahí sí que se dejó ver algo. Aunque tampoco mucho ya que tenía una pierna por delante de la cara y se chupaba el pulgar de una mano. Si, ahora resulta que es Eva Nasarre. Además de la emoción de poder volver a verle, saber que todo estaba bien y que crecía perfectamente, nos confirmaron que ¡ERA NIÑA!

En la primera eco, allá por julio cuando apenas estábamos de 3 meses, el ecógrafo se aventuró ya a decirnos que era niña pero no nos quisimos confiar mucho porque en esa primera eco la probabilidad de error es alta. Pero ya teníamos confirmación. Yo siempre había sabido que la primera que tuviera sería niña. No me preguntéis por qué, pero lo sabía. Mi familia es un matriarcado y apenas hay niños, aunque por parte de mi chico, que son dos hermanos, sí que cabía la posibilidad de que fuera niño. Pero como la que lleva el horno a cuestas soy yo y lo deseaba con muchas ganas (seguro que nada de esto ha tenido que ver científicamente hablando) ¡he hecho una niña!

Después de darle muchas vueltas al top 3 de nombres nos hemos decidido por Mia. Además de que es un nombre corto, bonito, original, que no acepta diminutivo y que nos encanta, es la unión de Myrian y Antonio, lo que hizo que nos pareciera redondo. (no habías caído eeeeeh!)

Tocaba montarle la habitación y aunque el sexo del bebé no iba a condicionar mucho la estética, teníamos varias ideas pensadas. Pintamos la habitación entera en un gris perla, con el techo en blanco y una pequeña linea en rosa magenta sobre la moldura que separa ambos planos. Su papá, que es todo un artista, pintó en la entrada un cohete despegando que utilizaremos como medidor cuando sea más mayor. En la pared principal hicimos unos dibujos en tonos pasteles tipo confeti imitando un estampado muy típico de los 80`s llamado Memphis. Compramos la lampara nube de Ikea para ponerla junto a la cuna y le dibujamos unos ojitos cerrados que la hicieron más especial. Y otro detalle que quisimos añadir a la habitación para que no quedara muy plana fue un triángulo blanco justo donde íbamos a situar la cómoda que utilizaríamos como cambiador. Ya solo nos quedaban algunos detallitos como poner un cuadro que también quiere pintarle Antonio, una alfombra grande en el centro y estanterías en forma de casitas sobre el cambiador. Hemos hecho esta habitación con mucha ilusión y cariño. Y cuando vaya creciendo, nuestra intención es que sea ella misma la que participe en su modificación. Si le gusta algo, lo haremos, ayudando así a desarrollar su creatividad.

Mientras aprenda a hablar para decirnos si le gusta o no, estará así… ya cuando nos de pistas sobre sus gustos, veremos hacia donde tira…