Escena 1: interior, día, oficina
Primerísimo primer plano de Mari mirando su móvil a la vez que se sonríe porque Paco, el zagal
que conoció el sábado pasado y con el que lleva toda la semana tonteando vía WhatsApp, acaba de proponerle recogerla para ir a cenar y luego tomar unas copas o… lo que se tercie.
Querida, para facilitarte la vida, que sepas que no hay nada como un vistazo rápido al vehículo con
el que se presentará el muchacho para saber qué puedes esperar de él sin tener que perder 2 años de tu existencia para comprobar cuán compatibles sois.
Escena 2: exterior, noche, portal de tu casa (y un sinfín de probabilidades)
-Volkswagen Passat. Estás ante un chico clásico, por no decir aburrido. Su vida laboral es de lo más
corta, porque lleva trabajando en la misma empresa desde que terminó sus estudios. Un zagal cuya mayor aspiración es casarse por la iglesia y tener 2 hijos, la parejita a poder ser. Prepárate, porque la pizza los sábados por la noche va a ser tu mayor exceso. Que cenar carbohidratos sea lo más transgresor dice mucho del tipo de vida que te espera. Mari, aún estás a tiempo, no te montes en ese coche y suéltale aquello de “no eres tú, soy yo (que me quiero mucho)”.
-Cadillac Eldorado. O te has tele-transportado a la California de los años ’70 o el fin de semana pasado ligaste con Loquillo. Y sinceramente Mari, espero por tu bien que hayas encontrado un agujero espacio-temporal y que tu acompañante sea el típico norteamericano from L.A., teniendo en cuenta que la otra opción te va a llamar “nena” y pretende llevarte a la ladera del Tibidabo a probar el asiento de atrás.
-Seat 850. Mari, otra vez te ha vuelto a pasar. Es el mismo hombre que lleva calcetines de rombos, bóxer suelto de cuadros y que en su bar de toda la vida desayuna un Sol y sombra. Ese señor tiene 70 años y ha sido su nieto el que te ha escrito por WhatsApp, ya que a el pobre hombre las cataratas le impiden ver con nitidez. Ha llegado el momento de que reflexiones y dejes de darle al Jäger, que no te trae más que disgustos. Medita chiquilla, medita.
-Volkswagen Golf. “Importado de Alemania a precio de fábrica. Subí yo mismo a buscarlo” es lo primero que vas a escuchar en cuanto entres en el coche en cuestión. Y esas mismas palabras te acaban de recordar cómo conociste a este espécimen la semana pasada, te dio una MasterClass sobre ginebras, tónicas, bayas de enebro y semillas de amapola tras colarse en la barra del bar y espetarle al camarero “¡Quita, que tú no sabes!”. Ay ay ay, que has ligado con un cuñado. Se pasará la velada explicándote que su buga (sí, lo llamará así en el mejor de los casos) tiene no sé cuantísimos caballos, que si se hace Madrid-Valencia en menos de 2 horas y media, que si tiene un amigo en la Guardia Civil que le quita las multas de los radares, que si blablablá… Ahora él sabe dónde vives, bájate la app de Idealista, tienes que mudarte, urgentemente.
-Una fixie o un Tesla. Si es de los que ha abrazado el coche eléctrico con mucha fuerza en su apuesta por un mundo mejor que se mueva a base de energías limpias, se quejará de que apenas hay electrolineras en la ciudad y blablablá… El muchacho te llevará a cenar a un vegano, donde te dirá que hacen unas hamburguesas vegetales espectaculares, y que dan tanto el pego que ni te darás cuenta de que han sustituido la carne por una amalgama de garbanzos, quinoa y un montón de ingredientes raros que es la primera vez que escuchas. Deja a ese chico, no hay chulazo en el mundo (ni siquiera Michael Fassbender) por el que una renuncie al jamón o a las mollejas.
-Batmóvil. En serio Mari, deja la bebida o cualquier otro estupefaciente, que ya tienes una edad. Te lo repito por enésima vez, Batman está muy ocupado combatiendo el crimen, no tiene tiempo para citas.
-Harley-Davidson. ¡Ay, querida! Estás perdida, no hay nada más peligroso que el hecho de que venga a buscarte un zagal en moto, con ese aire tan James Dean, tan viril, tan rebelde… Cómo no vas a enamorarte si lo ves a cámara lenta mientras se quita el casco y con un sutil movimiento de cabeza su pelazo queda perfectamente peinado.