Como ya sabeis, Antonio y yo somos dos sevillanos con Madrid como ciudad adoptiva desde hace ya bastantes años y aunque vamos mucho a nuestra tierra, en momentos como estos es cuando más se echa de menos.

Por estas fechas, a pesar del mal tiempo que hemos tenido y el frio, las calles comienzan a oler a azahar. El color y la luz tornan cálidos y la gente se tira a la calle. Risas, cervecita, rayos de sol que calientan la cara… Y Sevilla vive su semana grande: La Feria de Abril.

Aunque Mia es mostoleña y de momento está pasando su vida en Madrid, no queremos que olvide sus raíces, aunque será complicado porque a mi el acento no me lo quitan ni con agua caliente, al igual que muchas costumbres.
Y por suerte, en su guardería está semana han celebrado la Feria de Abril bailando y cantando. Han decorado las clases como casetas de feria y han hecho una peineta de cartulina. ¡Qué divertido!

De nuestra última visita a Sevilla nos trajimos un traje de flamenca de sus primas muy pequeñito por si nos animábamos a ir aquí en Madrid a alguna “Feria de Abril” porque este año nos ha resultado imposible ir a Sevilla en estas fechas. Y cuando se lo pusimos ayer, me hizo tanta ilusión…
Así que mi post de hoy se lo dedico a mi Sevilla querida que tanto echo de menos y que espero que Mia llegue a amar como lo hacemos nosotros.