CARTIER rinde homenaje al amor con ‘The Proposal’, la nueva película coral dirigida por Sean Ellis.

Emitida exclusivamente en la red a partir del 2 de febrero de 2015, The Proposal pone en escena tres historias de amor, tres parejas, tres declaraciones inesperadas con París como telón de fondo.

Un proyecto creativo que da carta blanca al director inglés Sean Ellis, conocido por su cortometraje Cashback y por su película Metro Manila que le valieron respectivamente una nominación al Academy Award en 2006 y el gran premio del Festival de Sundance en 2013.

Con la complicidad del guionista francés Olivier Lecot, el director imagina a través de The Proposal, tres historias de amor parisinas en las que el estuche Cartier aparece por sorpresa, en el Museo Rodin, en el ascensor de una sala de concierto filarmónico o en el aeropuerto de París para una nueva pedida de mano. Entre juegos de escondite y malentendidos, The Proposal adopta la forma de una película coral donde los romances originales se cruzan entre ellos al hilo de tres declaraciones.

La primera toma la forma de un juego de pistas juvenil y tierno en los jardines del Museo Rodin, para terminar a los pies del famoso Pensador, con la actriz emblemática de toda una generación Christa Theret, conocida por su papel en LOL de Lisa Azuelos. La segunda surge de un desencuentro de citas fallidas frente al ascensor de una gran sala de conciertos parisina, cuyas puertas no dejan de cerrarse ante el enamorado, con el joven actor franco-irlandés Oisin Stack (Hamlet, de David Bobée) y la actriz Ana Girardot (Simon Werner a disparu… de Fabrice Gobert). Y, por último, la tercera, totalmente inesperada, llega como un golpe de efecto tras una sucesión de cambios insospechados entre marido y mujer, robo de pasaporte y devolución coronada por una pedida de mano en el aeropuerto. Un último episodio interpretado por Nicolas Bridet (Tu seras mon fils de Gilles Legrand) y Anne Charrier (L’Art de séduire de Guy Mazarguil).

Tres declaraciones donde Cartier, con su estuche, su aura y sus diamantes, firma con un trazo de elegancia parisina una dedicatoria repleta de romanticismo.