La Semana Santa ha llegado a nuestro calendario laboral y por primera vez en mucho tiempo llueve a gusto de todos precisamente por no diluviar. La costumbre de comer una torrija en honor a cada mujer que abría el telediario llorando era un sin vivir hasta este año. Un sol más que sospechoso ha disparado las ventas de protectores solares y la ilusión de volver a nuestros quehaceres -recordar que en tres días empezamos de nuevo- un poco más morenos se ha convertido en el propósito de la semana. La familia, las comilonas, las escapadas hacen de estos 7 días las vacaciones más rentables de la temporada.

El Lunes Santo las conversaciones que amenizaban las horas muertas en las procesiones tomaron un punto de inflexión y nuestras listas de Spotify dejaron de ser lo mismo. La tranquilidad se apoderó de nosotros en estos días y es ahí cuando los magnates de la música conspiraron en nuestra contra revolucionando Twitter. El azul turquesa invadió las cuentas de cantantes mundialmente conocidos junto con el hastagh #TIDALforALL y el paso de Nuestra Señora de la Esperanza se paralizó.

La cuenta atrás de la página web del servicio llegó a su fin y las incógnitas se resolvieron. Un video promocional inauguraba el primer servicio de streaming con nombre de detergente y unos pocos minutos fueron suficientes para poder disfrutar de la presentación en vivo de Tidal. El escenario acogió 16 estrellas que formaron una muralla humana mientras se explicaba el funcionamiento del nuevo rival de Spotify o Deezer. Las instantáneas del evento han quedado para la posteridad, no todos los días puedes ver sobre el escenario a Deadmau5 junto a Madonna.

Pero vayamos al grano, la ventaja principal de este invento es la posibilidad de escuchar música en altísima calidad asegurando la reproducción de canciones con todo lujo de detalles. El catálogo de la plataforma cuenta en principio con 25 millones de pistas frente a los 30 millones de Spotify. Otras de las virtudes de Tidal son el acceso exclusivo a videos en alta definición así como a contenidos editoriales. Qué bien se vende JayZ.

No es oro todo lo que reluce y las desventajas no tardaron en desvelarse, entre las más polémicas destacó la no posibilidad de suscripción gratuita al servicio. La versión de 30 días es la única alternativa y una vez acabado el plazo tienes dos opciones: abonar una cuota de 9,99€ por el acceso a los contenidos en calidad normal o 19,99€ por disfrutar de los archivos en alta definición.

Por otro lado, para poder disfrutar completamente de la experiencia que ofrece el formato es necesario tener un equipo de reproducción adecuado, una conexión a prueba de bombas y un dispositivo en el que nuestros archivos personales dejen hueco en la memoria a este invento.

Lo curioso es que por primera vez hablamos una plataforma de streaming que une a cantantes de renombre y a discográficas en una misma causa. El futuro del mercado musical empieza a tomar forma y los artistas han querido sacar (más) beneficio del asunto cargándose a los intermediarios.

El lanzamiento se da a pocos meses de que Apple lance su propio servicio y la intriga de ver quién se hace con la victoria en el mercado es muy interesante. ¿Estamos asistiendo al fin de Spotify?, ¿Tidal es una forma pretenciosa de sacar dinero a los fans?, ¿Es rentable pagar por tener todo en una nube sin la posibilidad de tener el archivo en tu dispositivo?… las preguntas están por todos lados y el debate está en la mesa. Ya tenéis tema de conversación con vuestra abuela esta Semana Santa.