Cuando me quedé embarazada me hice muchos propósitos de vida sana: que si apuntarme a natación, hacer yoga y pilates, caminar todos los días al menos una hora, comer muy sano, beber mucha agua… Está claro que todo va genial pero el tema del ejercicio, según va avanzando el embarazo se va haciendo cada vez más cuesta arriba (en sentido literal)

Durante los 3 primeros meses el riesgo de aborto es más alto y vivía con miedo hasta de estornudar, porque pensaba que “se me iba a caer el bebé“. La gente de mi entorno me metió mucho miedo con los típicos “Ahora ni se te ocurra cargar nada de peso, no saltes, cuidado al bajar escaleras…”. Estar embarazada no significa estar enferma. Si estás sana, todo va bien y no hay ningún problema prescrito por el médico puedes hacer “vida normal”. Pero eso hizo que dejara de salir a correr con mi chico. Además el inicio de mi embarazo coincidió con las vacaciones de verano y claro, comer más y desordenado, todo el día de playa y casi sin hacer nada… Lo único que cumplíamos eran los paseos por la playa mi chico y yo de casi una hora en los que empezábamos a soñar como sería nuestra vida en unos meses. Al llegar al cuarto mes, aunque solo había puesto un par de kilos (a pesar de haber comido como si no hubiera un mañana durante casi un mes), tenía que empezar a plantearme hacer ejercicio en serio.

Empecé animándome de nuevo a correr pero eso casi no se podía llamar correr ni ná… Era más bien una marcha rápida y no aguantaba más de 2 kilómetros. Además tenía una sensación extraña en el abdomen, como si llevase una bolsa de agua que no paraba de moverse y presionarme, creándome la sensación de estar haciéndome mucho pipí, y eso que iba al baño justo antes de salir. Aunque lo peor sin duda fue el estado de shock al tratar de ponerme el sujetador deportivo… “¿Pero dónde meto yo ahora estas cántaras? Solución: róbale una camiseta sin mangas a tu chico y listo“.

Me informé de los ejercicios más recomendados para embarazadas y entre ellos no está correr precisamente porque tiene un impacto muy negativo en el suelo pélvico. Los mejores son la natación y ejercicios para ejercitar la flexibilidad y el control de la respiración como el yoga o el pilates. Mi intención no era forzarme mucho pero sí tener una rutina diaria de ejercicio alternando salir a caminar y un poco de natación combinándolo con yoga o pilates. ¡Lo importante era moverse!. Me costó trabajo encontrar un sitio que me gustase y se ajustase a mis horarios para dar las clases de yoga y pilates, así que decidí montarme el gimnasio en casa y utilizando vídeos de Youtube dedicar un ratito cada día para hacer los ejercicios recomendados. Me hice con una fitball en Decathlon, que están tiradas de precio y cuanto más pequeña eres, más barata te sale porque su tamaño varía según tu altura (ventajas de ser bajita, que también las hay). Además esta bola será la que me lleve al hospital el día del parto para utilizarla durante la dilatación.

20161210_142147La fitball es muy útil a la hora de hacer ejercicios para reforzar el suelo pélvico, estiramientos y métodos de relajación (aunque en esta imagen parezca que estoy durmiendo…)

También me he preocupado de cuidar mucho mi alimentación. Ya desde antes de quedarme embarazada, seguía una dieta equilibrada y rica en verduras, legumbres y frutas, por lo que tampoco tuve que cambiar mucho mis hábitos. Pero aún así me surgieron algunas preocupaciones como por ejemplo que al no tomar nada de lácteos (todo lo que tomo es de soja) no tuviera el suficiente calcio para la formación de los huesos de mi bebé. Investigué un poco y averigüé que el calcio lo podemos encontrar en un sinfín de alimentos a parte de la leche. Son ricas en calcio verduras como el brócoli, las espinacas, la col rizada, la cebolla y los berros. También legumbres como las judías blancas, los garbanzos cocidos, las lentejas y la soja; frutos secos como las nueces, las avellanas y los pistachos; incluso las leches de soja y arroz. También opté por consumir más espinacas para aumentar mis niveles de ácido fólico de manera natural (aunque tomaba un aporte extra con el Foli-Doce). El resto de mi dieta se compone de comidas ligeras varias veces al día incluyendo pescado, verduras, legumbres y evitando (en la medida de lo posible) las grasas y azúcares.

Hasta la fecha solo he puesto 8 kilos y ya estamos en la semana 36, así que no me ha ido mal. Así será mucho más fácil recuperar mi cuerpo tras el parto ¡Ya os contaré!

¡Parece que he comido más de la cuenta estas Navidades! Estoy contenta porque de momento he puesto solo 8 kilos y casi todo es barriga. Es importante llevar bien el control del peso durante el embarazo Esta semana en mi blog #Mumtobe os contaré qué rutina alimenticia he llevado durante estos meses y algunos ejercicios ‍♀️ que hago en casa de estiramientos, elasticidad y preparación al parto. #BabyMia #family #mommy #mamáprimeriza #pregnant #35semanas #35weeks #35weekspregnant #pregnancy #preggie #pregolicious #pregnantphoto #embarazada #babybump #pregnantbelly #babybelly #bebéabordo #dulceespera #bebéencamino #maternity #instablog #instamom #instamum #instamummy #instablogger #instafamily #myfamily #love #blog

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