No sé qué está pasando en Madrid, pero prácticamente todos los restaurantes nuevos que abren sus puertas tienen la misma estética. Os juro que tengo la sensación de vivir en el día de la marmota, desde hace por lo menos tres años. Y estoy hasta el moño. De hecho, tengo pesadillas con sillas Tolix envejecidas y mesas de madera lavada. No es broma. Lo había dado todo por perdido y es más, había aceptado con resignación que esta moda industrial chic la iba a tener que aguantar al menos un par de temporadas más; cuando un día, recobré la esperanza en la creatividad humana: y es a Wanda Café a quien se lo tengo que agradecer.

Solo por su nombre: Wanda café optimista, ya nos hacemos más o menos una idea de lo que nos vamos a encontrar. Traspasar la puerta de Wanda es recibir el verano en pleno mes de mayo. Este local, diseñado por Parolio, nos llena de optimismo, buen rollo y frescor. Wanda huele a arena caliente, a mar y a piña colada, haciendo de este sitio un oasis en pleno bullicio madrileño. Su paleta de cítricos y pastel, los muebles de caña, las ilustraciones de Boris Schmitz, los estampados tribales y su preciosa lámpara de aire boho, crean una atmósfera ecléctica, alegre y sumamente bonita, perfecta para hacer de este sitio una de mis paradas obligadas de la capital.

Puntos a favor: Tiene horario ininterrumpido, tomas de corriente en todas sus mesas y wifi por toda la sala (además de una carta y unos smoothies que quitan el sentido).

Wanda – Café Optimista

Calle María de Molina, 1 (Madrid)

T. 91 737 53 64

Email: info@wandacafe.es