Muchos ya habréis dejado de leer porque es una pregunta que ni siquiera os se os pasa por la cabeza. ¿Otro? ¿Estás loca?. Pero los que ya habéis probado con un segundo hijo o más quizá podáis echarme una mano, prima.

Mia ya tiene 16 meses, casi 1 año y medio. Nosotros siempre tuvimos claro que queríamos tener más de un hijo (por mí tendría una tribu) aunque hasta que no viviéramos la experiencia de tener al menos uno no podríamos saber al 100% si podríamos con otro o no.
Sinceramente Mia nos lo ha puesto muy fácil y para nada nos ha quitado las ganas de tener más hijos. Todo lo contrario. La niña trampa, la llaman. Aunque suele ser gente a la que no le ha ido tan bien la experiencia y quizá es su forma de gestionarlo. No lo sé.
¿Y si el segundo también es bueno es el trampa para el tercero? Enga ya hombreeeeee!!

Pues ahora que tenemos claro que queremos un segundo hijo… ¿cuándo es el mejor momento? Sobre esto hay tantas opiniones como personas.

Por un lado hay personas que aconsejan tenerlos muy seguidos, que se lleven poco tiempo, así estás liado con pañales y biberones un tiempo y cuando acabas, se acabó. Ambos son mayores a la vez… pero, en este caso creo que el mayor aún es muy pequeño y necesita muchas atenciones que cuando llega el segundo obviamente hay que repartir. Además quizá no puedas seguir disfrutando del primero al 100% y te pierdas cosas..
Y a esto se suma que dos no es lo mismo que uno. Hay que gestionar dos enfados, dos lloros, dos reclamaciones de atención… lo bueno es que somos dos, y creo que podríamos repartirnos. Pero son muchas las parejas que conozco cuyas relaciones están pendientes de un hilo porque no han “soportado” la tensión y la presión de dos hijos tan seguidos. Gritos, nervios, paciencia al límite… Nadie dijo que fuera fácil.

 

Por otro lado están los que aconsejan que se lleven más años. Normalmente entre 2 y 3. Cuando a uno ya lo tienes más mayor, que sabe comer solo, no lleva pañal e incluso es capaz de vestirse por si mismo, nace el hermano y así no tienes que dividirte tanto. Esto sirve supongo también para calmar durante más tiempo el “mono de bebé” que sufrimos algunas. Cuando tu bebé deja de serlo y ansias tener otro, volver a disfrutar de tu panza de embarazada, y de cuidar a un bebé minúsculo. Porque no te das cuenta de lo minúsculos que nacen hasta que no se hacen grandes.
Pero también tiene su lado negativo y es que se está durante más años con los pañales liados…

La clave quizá esté en lo que me dijo una compañera del trabajo: debes calcular que el final del tu baja maternal del segundo coincida con la entrada al cole de la mayor, y así en caso de tener que meter al pequeño en guardería solo pagas una cuota. Y eso que está bien pensado porque la guardería no es moco de pavo… si me cuesta un sueldo que los dos vayan a la guarde, mejor me quedo en casa con ellos, ¿no?.

Tanto una opción como otra, o como la de no tener ninguno más, es respetable y tendrá sus motivos.
Nosotros estamos locos con la idea de tener un segundo, pero ¿cuándo? Aún no lo hemos decidido…