Y como no, la semana de la moda de París nunca nos defrauda. Después de habernos deleitado con el desfile de Chanel y con  Elie Saab, que como siempre nos hizo vibrar con cada una de sus obras maestras. Porque ya sabemos que nuestro Elie nunca da puntada sin hilo. Por fin,  era el turno de Giambattista que nos mostro un sinfín  de texturas y una paleta de colores genuina.

Sobre la pasarela la luminosidad hacia presencia, donde los vestidos de noche se movían al compás de la música dejando lugar a un buen saber hacer. Giambattista, año tras año esta labrandose un gran nombre ya que ha comprendido lo que demanda la industria. Un estilo fresco, juvenil y cosmopolita que ha sabido plasmar con unos acabados magníficos. Giambattista Valli apuesta por una mujer romántica y delicada, como si estuviese sacada de un mismísimo cuento de hadas.

Totalmente fascinado con los velos negros y con las faldas que parecen nubes de algodón, un servidor se pone en pie ante el último runway del italiano.

Solo rogamos sus seguidores, que después de su último traspiés con el grupo Mariella Burani, teniendo que cesar sus relaciones, no le afecte más de la cuenta a su economia y en años venideros podamos admirar nuevas obras. Giamabattista Valli, me añado a tu lista de followers.