Mari, en esta vida hay frases que una suelta por inercia. A la dependienta: “Gracias, sólo estoy mirando”. A tu madre: “Ahora los 30 son los nuevos 20”. Al camarero: “Otro Jäger, por favor”. A tu amiga: “Jo. Qué fuerte, tía”. Al moscón de turno: “Tengo novio”… Hasta que una noche, la cosa está tan aburrida que en lugar de espantar a los chicos con la cantinela de siempre, te da por ponerte creativa e improvisar historias que harán que cualquier zagal salga despavorido. Y si no me crees, compruébalo tú misma este fin de semana.

1-“Encantada Paco, ¿cómo te apellidas? ¿Alonso? Entonces nuestros hijos serían Alonso Hernández. Queda bonito, ¿no? Al menos no hay ninguna cacofonía. Yo soy muy de nombres clásicos, ¿sabes? Nada de Jessi, ni de Kevin. Para nuestro primer hijo, ¿qué te parece Jimena si es niña o Mateo si es niño? ¡Ay! A mí es que me encantan esos nombres…”. En cuanto gires tu cabeza para pedir una copa, el chico hará su mejor truco de escapismo y desaparecerá como si de Houdini se tratara.

2-“Encantada Paco. Uy, has llegado justo en el momento oportuno, mañana voy a Ikea a comprar unas cositas. Me acompañas y así ya elegimos juntos la vajilla y la cubertería. ¿Tú eres más partidario de 10 o de 12 servicios? ¿Cuántos sois en tu familia exactamente? Es que claro, si los domingos invitamos a comer a casa a mi familia, contando a mis padres, mis hermanos y nosotros, ya somos 6 personas…”. Tras pronunciar la palabra Ikea, el muchacho ha ido marcándose un lento y progresivo Moonwalk a lo Michael Jackson, esfumándose así de tu vista.

3-“Encantada Paco. Sí, lo sé, tengo unas ojeras horribles, es que soy madre soltera y tengo 4 hijos. No sé cómo mis amigas me han arrastrado hasta este antro. ¡Uy! Me voy ya, que me toca darle el pecho a la pequeña. Oye, dame tu número de teléfono y quedamos un día”. Mari, puedes jugarte lo que quieras a que te dará un número falso.

4-“Encantada Paco. ¿Cómo es tu nombre completo? Espera un momento, que voy a googlearte”. Ipso facto, el chico se excusará diciendo que va un momento al lavabo y no lo volverás a ver más.

5-“Encantada Paco. ¿Qué tal? Yo soy Batman. Bueno, quería decir Batgirl. Así que no te extrañes si tengo que salir corriendo, me pueden hacer la batseñal en cualquier batmomento. Discúlpame un segundo, voy a pedir un botellín de agua que ya es la hora de tomarme la medicación”. ¿Te acuerdas de ese rastro de aire que dejaba tras de sí el correcaminos? Pues en cuanto te des la vuelta, es lo único que quedará del muchacho.