Mari, si ya has pillado un resfriado este año sabes perfectamente de lo que te estoy hablando, es prácticamente imposible mantener la dignidad en lo que a apariencia se refiere cuando una está enferma. Porque bastante tienes con mantenerte viva y acordarte de a qué hora te toca la medicación, como para preocuparte por tu outfit. Y es que una no se viste, sino que se tira cualquier harapo por encima, porque cuando estás febril perdida hasta en chándal saldrías a la calle (y no, no hablo de uno cuqui, sino de uno de esos ochenteros de táctel y colores estridentes). Te puedes hacer una idea de la gravedad de la situación cuando sin dudarlo elegirías antes el plan de sofá, manta y caldito en lugar de pasar una noche deshaciendo la cama con Álex González.

Pero, ¿qué es lo más recomendable cuándo estás enferma? Ay Mari, menos mal que, además de esas alucinaciones fruto de las fiebres altas, me tienes a mí.

1- Si puedes, no salgas de casa. Llama a Gutiérrez el de recursos humanos y dile que estás fatal, moribunda es poco… Y que si no sales de esta y un médico certifica tu muerte, le dejas en herencia tus bienes de oficina más preciados: la silla ergonómica de escritorio junto con la taza de Darth Vader.

2- Tápate con bufanda, gafas de sol, gorro… Aunque igual es peor el remedio que la enfermedad y termina persiguiéndote una legión de paparazis tras confundirte con una celebrity. Mari, ya te veo protagonizando un momentazo aarg bajo el titular “Famosa de turno a su salida del centro de desintoxicación”, y es que me llevas una carita…

3- Iníciate en el mundo de la interpretación. Ojos vidriosos, nariz congestionada, ojeras cerúleas… Podrías presentarte a un casting para salir como extra en The Walking Dead, apenas necesitarías caracterización. No tienes ni que practicar el arrastre de pies, como la gripe se ha llevado todas tus fuerzas, la única forma en que puedes moverte de un lado a otro es vagando cual muerto viviente. Desde luego este papel vas a bordarlo, yo ya te visualizo recogiendo el Emy a mejor actriz de reparto el año que viene.

4- Es el único momento de tu vida en el que te planteas seriamente el burka como una opción. Y es que aunque compres el maquillaje por toneladas y estés hecha toda una experta en el difícil arte del make up, esa mala cara no va a haber forma de disimularla. Asúmelo Mari, ahora mismo hasta la niña del exorcista vomitando verde y girando la cabeza 180º tiene mejor aspecto que tú.

5- Disfrázate de Rudolf. La nariz roja ya la llevas de serie, así que ponte una diadema de cuernos, utiliza el espumillón a modo de bufanda y deja que te invada el espíritu navideño.