Hay quien echa la culpa de sus altas expectativas en cuanto a hombres a Ryan Gosling por sus papeles en La La Land o Ediario de NoaPues Mari, yo directamente le echo la culpa al cine en general por mis altas expectativas en lo que viene siendo el comienzo de una relación. A mí, que me va más un melodrama que a cualquiera de las Kardashian una visita al cirujano, siempre me ha fascinado cómo en las películas el chico-conoce-a-chica-se-enamoran-y-viven-felices-y-comen-perdices-o-hamburguesas-de-tofu-porque-él-es-vegano-además-de-runner siempre viene precedido de un montón de encuentros casuales en ciudades como Nueva YorkSerendipia lo llaman ¡¡¡¡¡CLAAAAAAAAROOOOOOO!!!!! Y yo que tengo más que localizado a mi vecino guapo, el del Sexto, no hay manera de encontrármelo, así como que no quiere la cosa, ni en el ascensor. 

 

Tranquila porque eso de dejar tu vida sentimental en manos del azar o peor, de un Cupido que le da al Jäger, se acabó. Voy a confiarte un secreto para terminar con tus díasanodinos y aburridos: Badoo y su función Os Habéis Cruzado. Desde que la he descubierto todo es mucho más divertido, no hago más que provocar encuentros casualescon todos los chulazos de Badoo con los que comparto algún lugar en común, ya vaya a mi gym, se deje caer por mi barrio o viva cerca de mi trabajo. 

 

 

Y es que, Mari, eso de que los trenes solo pasan una vez en la vida quizá fuese cierto antes, seguro que yo me he cruzadocon mi alma gemela (o con un maromo cualquiera de esos por los que serías capaz de hacer la maleta y mudarte del planeta) pero no he reparado en su presencia porque mi radar de chulazos está estropeado, porque soy miope y sólo me pongo las gafas para conducir o porque voy por la calle absorta en la pantalla del móvil… 

Total, que ahora que Badoo,  la dating app más grande del mundo, te facilita la info de por dónde se mueve ese zagal al que tienes fichado, ya sabes en qué parque tienes que pasear a tu perro o en qué zona tienes que buscar el bar donde el muchacho desayuna antes de entrar en la oficina para hacerte la encontradiza y echarle un poco de morro al asunto… 

-“¡Qué casualidad chico! Si es que estábamos predestinados. Yo vengo todas las mañanas aquí, ¡qué raro que no hayamos coincidido nunca hasta ahora!”. -Dirigiéndote al camarero- “¿Verdad Manolo que yo vengo aquí todos días?” 

-“Señora, me llamo Paco”

-“Ay Manolo, ¡qué gracioso eres! ‘Señora’ dice