Dos años ya… es que no me puedo creer que pase el tiempo tan rápido. Mi bebé, que ya no tiene nada de bebé, es una personita en miniatura. Tiene sus gustos, sus manías y sus aficiones. Me fascina ver como se va formando su personalidad.

El tema de las temáticas de los cumples es algo que me fascina. El primer año lo hicimos inspirados en la película Up!. Aún era muy pequeña para “expresar” de qué quería su fiesta, así que cogimos un tema neutral: ¡globos!

Este año si hay algo que sabemos que le fascina y son los dinosaurios. Hace meses la llevamos a un espectáculo impresionante de dinosaurios que parecían estar vivos y a tamaños descomunales. Hasta pensamos que podría darle miedo. Nada más lejos de la realidad. Los llamaba desde las gradas a gritos: “sayoooo
Pues desde entonces, obsesión. Así que este año lo teníamos claro.

Hicimos una pequeña jungla recortando hojas de diferentes formas en cartulinas de colores.

Preparamos una mesa con dulces y salados, y lo llenamos todo de tierra (galleta machacada) y huevos de dinosaurio (chocobons y huevos de chocolate grandes), también patatas 3D a modo de garras de dino. Hice la tarta que siempre he tenido en mis cumpleaños desde que cumplí 1: galletas con chocolate, coronada con un tiranosaurus rex gigante. Y toooodo lleno de casi 100 dinosaurios en miniatura y de colores muy… digamos llamativos.

Antonio y yo disfrutamos como niños montando la fiesta, y Mia, que dormía la siesta mientras, cuando lo vio alucinó. Fue una fiesta en familia y rodeada de gente que la quiere, que es lo importante.

Mia disfrutó mucho abriendo sus regalos, entre los que quiero destacar un par de libros preciosos que nos regaló mi prima Alejandra llamados «¿A qué sabe la luna?» y «Así es mi corazón«. Desde ese día, nos pide que se los leamos tooodas las noches.
Lo mejor, ver a Antonio en el suelo montando los juguetes de Playmobil que le regalaron a Mia.. Creo que le hizo hasta más ilusión que a ella! jajaja.