Si, es motivo de alegría y celebración. ¡Fanfarria, por favor!
Por fin después de más de 9 meses los astros se han alineado para que Antonio y yo podamos volver al cine juntos y solos.

Cuando éramos solo dos, una de las cosas que más nos gustaba hacer en pareja era ir al cine. Nos encantan las pelis de miedo y esas donde se ven bien y te acongojan de verdad es en el cine todo oscuro, a pantalla gigante y con el volumen bien alto…

Con la llegada de Mia evidentemente ha habido algunas cosas que hemos tenido que dejar de hacer. Cuando se tiene un bebé y no vives con la familia cerca, tienes que hacer encaje de bolillos para organizar trabajo, labores de la casa, hobbies, pareja… Mi chico y yo estamos bien organizados y no hemos dejado atrás casi ninguna actividad. Aunque echamos de menos por ejemplo salir a correr juntos, un evento de tarde de alguna marca cool en la que nos dan vino y nos ponemos graciosos, tardes de cañas infinitas… O algo tan sencillos como ir al cine. Es verdad que existen en algunos cines la llamada “sesión teta”, a la que puedes ir con niños sin problema, pero como a nosotros lo que nos molan son las pelis de miedo… pues esas justo en la sesión teta como que no… no es plan de salir de allí con los niños traumatizados.

Así que el fin de semana pasado, aprovechando la visita de mi madre y mi hermano, Antonio y yo nos escapamos de “noche de novios” a cenar y al cine el sábado. Fuimos al burguer primero y luego nos compramos un bol de palomitas gigante. Elegimos la peli de Sergio G. Sánchez y J. A. Bayona “El secreto de los Marrowbone” ¡Nos encantó! La recomiendo y mucho.

Nos lo pasamos genial, bien de sustos, nos reímos y aunque parezca increíble, no paramos de hablar de nuestra pequeña... es verdad que se necesita tener esos ratitos en pareja pero no podemos evitar echar de menos a nuestra pequeña… ha completado el equipo y sin ella sentimos que nos falta algo. Ahora somos 3 y nos gusta ir a todos lados juntos.